jueves, 28 de abril de 2016

Cuando los honorarios del anestesiólogo deberían ser superiores a los del cirujano. Parte 2. Niño "azul" cardiópata operado por apendicitis aguda


Viene del post anterior: Parte 1

I

Si los honorarios profesionales se establecen de acuerdo a la complejidad de los trabajos que se van a realizar, ¿por qué los honorarios del anestesiólogo se tienen que fijar, en la práctica privada, como una fracción de los de otro especialista (cirujano)?.

Innegable es que existe la percepción de que la labor del anestesiólogo es "simple" en comparación a la del cirujano: una "simple" inyección intravenosa del anestesiólogo para que el paciente duerma y el cirujano realice la "compleja" extirpación de un tumor de mama, una "simple" epidural del anestesiólogo para que el ginecólogo-obstetra realice la "compleja" cesárea de trillizos. Y lo manifestado ha servido de justificación para elaborar y sostener la actual escala de pagos en clínicas particulares.

No es asunto nuestro cuánto gana un cirujano, merecida tendrá su ganancia. Sí es problema nuestro el demostrar que en muchas situaciones la labor del anestesiólogo es tan pesada, sofisticada, que su justa retribución en dinero supera a la del cirujano. A continuación vamos con un caso ejemplo.

II

Figura 1. Niño portador de la cardiopatía Tetralogía de Fallot con cianosis, que es la coloración azul de piel y mucosas debida a una deficiente oxigenación de la sangre (hipoxemia). De producirse la hipoxemia de forma aguda y severa podría llevar a la muerte al paciente 

Caso ejemplo.

Niño con Tetralogía de Fallot, enfermedad cardíaca congénita que resulta en una deficiente oxigenación de la sangre que afecta a diferentes órganos. La solución es someter al paciente a cirugía cardíaca correctiva, mientras tanto no se le puede realizar ninguna intervención electiva como cura de hernia inguinal o luxación congénita de cadera, por traer consigo altísimo riesgo de muerte. (ver figuras 1 y 2)

Figura 2. En la Tetralogía de Fallot diversas malformaciones en estructuras cardíacas generan, entre otros problemas, el paso de sangre deficientemente oxigenada (flecha blanca) a la arteria aorta y de ahí al cerebro, pulmones, hígado, riñones, etc.

Pero puede suceder que en la espera de cirugía cardíaca para corregir el Fallot, el niño presente una apendicitis aguda y requiera una intervención de urgencia impostergable. En este momento es en que el anestesiólogo pondrá en juego toda su experiencia y pericia para que el paciente cardiópata supere esta apendicectomía que no puede esperar, con un arduo trabajo que justificaría honorarios superiores a los del cirujano general.

Continúa en el próximo post: Parte 3 y final
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